29 de septiembre de 2026
Simón Bolívar y el Escudo de las Américas: no manipular la historia
Anatole Gubin Uliantzeff
La unión latinoamericana sigue pendiente, pero no puede nacer de una lógica de subordinación: ni bajo el liderazgo de Chávez ayer, ni bajo el de Trump hoy.
En réplica a la columna de Raimundo Palamara Stewart, abogado y presidente de Fundación Fuerza Ciudadana, publicada en BioBioChile el 27 de septiembre de 2026.
Leí con gran interés la columna de Raimundo Palamara Stewart titulada 'El Escudo de las Américas: el anhelo de Bolívar que la izquierda quiso hacer suyo', publicada en el sitio web de Biobío el 27 de septiembre pasado. Me pareció interesante porque retoma una aspiración que sigue plenamente vigente: la unión de los pueblos latinoamericanos. Este proyecto, impulsado por Simón Bolívar, no logró concretarse hace 200 años en el Congreso de Panamá ni tampoco mediante el intento más reciente de Venezuela. Ante la posibilidad de que la iniciativa de Donald Trump, denominada Escudo de las Américas, abra un nuevo escenario, considero indispensable preguntarnos qué tipo de integración queremos construir y bajo qué principios.
He dedicado muchos años al estudio del proyecto de Bolívar y no encuentro una semejanza sustancial entre este y la propuesta de Trump. Bolívar luchó por liberar a nuestros pueblos del dominio español y, aunque alcanzó la independencia, no consiguió consolidar la unión latinoamericana. Esa tarea histórica continúa pendiente y constituye el centro de nuestro trabajo. El Escudo de las Américas, en cambio, es una iniciativa estadounidense e israelí que no busca fortalecer la autonomía de nuestros países frente a las grandes potencias. Por esa razón, no puede presentarse como una continuación del ideal bolivariano.
Resulta preocupante que Chile se haya adherido a esta iniciativa sin un debate nacional ni una evaluación suficiente de sus consecuencias, especialmente cuando nuestro canciller afirmó que 'no teníamos espacio' para rechazarla. Una decisión de esta trascendencia debe fundarse en los intereses soberanos del país y no en la imposibilidad de oponerse a una potencia extranjera. La ausencia de una deliberación autónoma debilita tanto la legitimidad del acuerdo como la posición internacional de Chile.
La unión latinoamericana solo podrá hacerse realidad si se sustenta en la plena soberanía de nuestros países y en un acuerdo nacional capaz de reunir a la derecha y a la izquierda. No será una obra duradera si un sector pretende imponerla contra el otro o atribuirse su conducción exclusiva. La izquierda no consiguió concretarla bajo el liderazgo de Chávez, pero tampoco la derecha podrá realizarla subordinándose al liderazgo de Trump. La verdadera integración debe nacer de nuestros propios pueblos y responder a sus intereses comunes.
Un proyecto de esta envergadura no puede construirse sobre una lógica de subordinación. En el escenario mundial, los acontecimientos avanzan con enorme rapidez, y Donald Trump expresa con franqueza sus objetivos y actúa con decisión para alcanzarlos. Sin embargo, su propuesta no garantiza la soberanía de Chile, como lo demuestran los hechos recientes. Si durante la negociación aceptamos condiciones contrarias a nuestros intereses, la responsabilidad recae en quienes representaron al país, no en Trump. Para su política exterior, ese resultado constituye un éxito; para nosotros, debe ser una advertencia sobre la necesidad de negociar con autonomía, claridad y firmeza.
En resumen, de su carta deduzco un sincero compromiso con esta magna tarea. Por ello, quisiera proponerle que aunemos esfuerzos para impulsar la unión de nuestros países en una Confederación Latinoamericana soberana, solidaria y capaz de actuar con una voz propia en el mundo. Este propósito necesita tanto a la derecha, con su capacidad de articulación y sus redes de contacto, como a la izquierda, con su arraigo y respaldo popular. La unión que buscamos solo será posible si ambas fuerzas reconocen que esta causa es superior a sus diferencias y asumen conjuntamente la responsabilidad de llevarla adelante.
Anatole Gubin Uliantzeff, representante de chileunido.org
